miércoles, 8 de junio de 2011

¿QUE NOS ESTA PASANDO A TODOS, NO AQUÍ, SINO EN TODO EL MUNDO?

Miércoles, 08 de junio de 2011 a las 12:35.

Si la tarea de unos pocos -hacerse ricos a toda costa- es parte de esta película diaria de vivir la vida y recordar el pasado, pues convengamos que el periodismo es muy importante. Claro que es importante como es el alma, aunque la historia nos ha enseñado que ciertos periódicos conocen el alma de nombre. Esta es una palabra de la cual nadie es el dueño, porque es la base del ser humano que ella sostiene, avala o descalifica.

Pero el tema en que me he metido nace de leer todos los días un diario español, EL PAIS, que nos llega a los suscriptores en Chile de LA TERCERA, diario criollo donde trabajé y fui fundador y que antes se llamó La Hora, vocero del partido Radical, tamaño Mercurio. El deporte fue el inicio, pero en las Noticias Gráficas bajo las órdenes del Gato Gamboa. Amigo de toda la vida que después fue director de CLARIN, prisionero en El Estadio Chile y trasladado al Estadio Nacional y finalizar su condición de prisionero del fascismo nuestro Fue muy acariciado por los hijos, nietos, hermanos, primos, tíos, toda la parentela de aquel general que mató a tantos chilenos, torturó a miles y hoy nos pena con sus mejores alumnos civiles en el poder, aunque el ser humano en su plenitud se salva con personajes como el Ministro de Educación acariciado por los alumnos del Liceo Aplicación al que siempre el LICEO LASTARRIA lo derrotó en los torneos inter escolares de cualquier deporte.

Escribo esto para contarles que ayer murió en Francia un gran hombre que fue prisionero de un campo de concentración en Francia donde vivía, pero él era español. Sus carceleros alemanes no pudieron destruirlo y la vida sí, ayer, por lo que no fue vida en aquel campo de exterminio de donde salió libre para transformarse en un gigante de las letras.

No hay espacio para más. JORGE SEMPRUN fue ministro de cultura en el gobierno de Felpe González en España y retornó a Francia donde falleció ayer. Y al terminar recojo un detalle de sus recuerdos…”En el campo de concentración en Francia nunca pudimos explicarnos por qué siempre flotaba un olor a bistec bien cocido”.

Ojo, chilenos, la impericia de gobiernos elegidos en democracias en crisis desatan la avaricia y la explotación mas más los intereses personales, puede ser peligroso hasta con olor a pescado frito. Así mataban a sus prisioneros los nazis de la historia.

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