lunes, 7 de junio de 2010

LA GRAN PREGUNTA: ¿QUE HARA LA CONCERTACION PARA RECORDAR Y FESTEJAR AL ROTO CHILENO EN EL BICENTENARIO?

(No tienen tiempo porque se están peleando los asientos en Valparaíso)

Por MARIO GOMEZ LOPEZ (Sin grabadora)

El sonido es una herramienta de trabajo que trasmite mucha vida, reúne audacia, picardía y la posibilidad de hacer de una grabación de cinco minutos el equivalente a un artículo o una página de reporteo.

No es un pomposo lanzamiento ni es un recurso de alcurnia que avasalle la crítica de que esa máquina de trabajo portable, es como un auto que te rescata de una protesta política estudiantil y te evita los homenajes si te califican de mártir del periodismo. El preámbulo es un homenaje a tantos que brindaron grandes homenajes a los auditores radiales. Por su valentía, por sus contenidos, por las enrevesadas formas llegar al sitio del suceso para entregar los hechos recién salidos del horno.

El periodismo escrito es un espejo de la realidad pero las muchas mentiras o falsedades que se leen traicionan el talento y la genialidad de los épicos escritores que incursionaron en el periodismo y fueron aliados los que resultaban siendo héroes de los grandes crímenes porque fueron asesinados.

En Chile debería existir un monumento, con los adornos que ustedes propongan, para que Pinochet sea esa figura. Asesinó a muchos colegas, amigos que eran de este mismo oficio y a los cuales recordamos en alguna conversación, pero ya ni siquiera en un restaurante donde fíen y los garzones nos invitaban a sus casas a festejar su cumpleaños familiar.

Esta es una proposición que nació con aquello de que eran muy pobres los homenajes a los Padres de la Patria, o que no supimos darle la estatura moral a Prat, que estudió leyes, y sin la orden de ningún golpista, dejó su espada en portería para ingresar al salón donde prestó juramente como hombre de leyes.

Y se debería colocar a Carlos Prats, amigo muy cercano y querido, para que sea un apellido rey de nuestro embalaje de chilenos. Y de civiles no hablemos, nos basta y sobra con el Roto Chileno, a quienes después de subir adonde ustedes saben, los dejaron botados en la vieja pampa salitrera para que se rascaran con sus uñas. Mi viejo abuelo nacido en San Carlos, terminó de radicarse en Angol cuando lo acusaron de bandolero porque se comía un bife y los sancionadores no entendían con qué plata si los habían dejado allí mismo.

Esos rotos maravillosos tienen hoy una réplica del ser humano creativo, sabio incansable de la investigación científica: Si, esos que se dan banquetes astronómicos en el observatorio ESO, en pleno desierto en Antofagasta y más acá colegas que llevan más años mirando el espacio azul en La Serena y les molesta la iluminación callejera de esa Ciudad hija de un personaje que le falló al Pueblo.

Queda en pie la idea de LOS MONUMENTOS.