domingo, 12 de junio de 2011

“LOS DOS CAPITALISMOS”

Mario Benedetti, un escritor uruguayo fallecido, dejó de herencia muchas frases que se usan para definir, por ejemplo, al que está al margen del mundo tan lleno de comodidades y medios que exigen disponer de una buena cartera, de una cuenta corriente bancaria atochada de billetes para que pueda acceder a la modernidad y entonces bautizó al que nada tiene como “el hombre de a pie” o sea el que no tiene auto. Un remedo moderno del roto pobre de antes y de ahora que no tiene cómo pagar un pasaje en el Metro, micro, en el Transantiago.
Benedetti nos dejó hace dos años y todo el mundo lo recuerda como un gran fabricante de frases del estilo ya citado. Pero siempre fue un hombre de izquierda que trabajó con desayuno por todo el día cuando se trataba de ser parte de los que querían y luchaban por poner término a la pobreza. Sin embargo, incursionaba en la política con artículos muy profundos. El 30 de diciembre de 1991 publicó en el diario El País de España –que ahora llega a Chile todos los días- un artículo que tituló los dos capitalismos…”Es cierto que el socialismo real fracasó en Europa pero no es menos cierto que en América Latina lo que ha fracasado es el capitalismo real. Por tanto, en América latina no es necesaria una glasnot para comprobar que, debido a la aplicación masiva, de esa receta autoritaria y excluyente los resultados han sido más bien miserables”.
Para este autor hay dos capitalismo que en los próximos años van a protagonizar un implacable enfrentamiento: el modelo norteamericano, basado en el éxito individual, la ganancia financiera a costo fácil, y el modelo renano (practicado en Alemania, Suiza y el norte de Europa y también con algunas variantes en el Japón) que da prioridad al éxito colectivo, el consenso y el objetivo a largo plazo.
Benedetti precisa que “el modelo norteamericano sacrifica deliberadamente el futuro en beneficio del presente”
Esto es como anticiparse cuando lo dijo Benedetti a lo que ocurre hoy en día en Chile en donde el gran capital sube sus ganancias día a día, mes a mes y recorre el mundo haciendo inversiones sin que el dinero ganado en Chile vuelva a esa tierra.
“La verdad es que el liberalismo era antes el encargado de la liberación y los proyectos de futuro que encarnaban la lucha contra la pobreza y la soledad pero hoy no es más que el rechazo que inspira un espanto justificado. Una historia demasiado llena crea la fascinación por el vacío y la insignificancia por lo que hace ya tiempo un observador americano llamó la fun morality”.
¿Quién se detuvo a pensar un poco en esto cuando siempre fue evidente que los trabajadores eran ciudadanos de segunda clase y los empresarios los que llenaban sus bolsas con los billetes que depositaban en Europa o en los paraísos creados en países que apenas ocupan un lugar en los mapas por su insignificancia social, pero la reserva para usar ese dinero y apoderarse ya no de otros bancos sino de otros países.
En Chile hoy estamos en la más sorprendente situación. El presidente brinda por su reelección cuando cumpla su periodo. Todos sus edecanes de civil y uniformados rieron celebrando un chiste cruel para el propio presidente, porque no importa que sea un Larraín en su peor versión por cuanto Chile ya percibe un cambio: los cabros estudiantes tomaron las banderas de los que iniciaron la lucha social por los derechos sociales en la pampa y en el campo, en el cobre y las empanadas. Todo esto lo decimos recordando al viejo Benedetti, un luchador ejemplar y un poeta que vestía de gala a los trabajadores cuando los incluía en sus poemas o en sus libros.
¿La juventud en Chile entendíó mejor a Benedetti que los viejos estandartes?

No hay comentarios:

Publicar un comentario