viernes, 12 de febrero de 2010

EL SEÑOR PRESIDENTE EN DIFICULTADES

¡QUE DIABLOS…OPINEMOS¡

Por MARIO A. GÓMEZ LÓPEZ

El señor Presidente electo es una preocupación pública en las páginas de economía de los diarios chilenos en atención a la variedad de noticias que caen en el redondel de la compra y venta de acciones que se transan en la Bolsa. Esta es una rutina diaria, como las variaciones de los intereses a los consumidores en el área de la comida, la ropa, los medicamentos, pero con “la alegría” de que aumenta el cupo para los créditos…Pero también aumentan los gastos en el pago de intereses por retraso en el cumplimiento del pagos de esas cuotas. El consumidor es acariciado con el aumento de cupos y es castigado con mayor severidad en el aumento de las multas por retrasos. Nada es gratis, pero la información económica se viste de rosa con ofertas de más tiempo para pagar. La economía es así, de color rosa y de color negro y el centro de la operación misma son los intereses y las multas y la novedad es el aumento en las multas, abusivamente mayores.

Esto destaca en la diaria exhibición de las bondades de lo nuevo, un gobierno de personajes vinculados al dinero y de “poca bola” a los que están en la política.

Sebastián Piñera aún no resuelve cuando venderá su 9,76 por ciento de las acciones de la Clínica Las Condes. Piñera, dice El Mercurio, es propietario de 792.388 acciones con un precio de venta de 24 mil pesos por acción, con el dulce de 4 por ciento bajo su cotización actual. Y esto se tranza en público, puede que aumente el precio, porque dificilmente esas acciones bajen considerando quien es el propietario de ellas, Un sufrido obrero de la construcción en el barrio en que vivo, me decía:

-Mire patrón, quién va a ofrecer menos plata que la oferta, si el dueño es el presidente electo de la República. Y los que se meten en esos negocios aspiran a hacer más negocios en el futuro y se requiere halagar al jefe con ofertas generosas para sus pertenencias. Yo haría lo mismo con mis vecinos: si vendo una estufa que me ha calentado estos años y un colega de labores me aumenta el precio de ésta por encima de mi oferta, yo le doy un beso en el hocico. ¿No le parece?

ME PARECE, digo yo asombrado de cómo el roto arenero de una construcción aprende rápidamente los códigos de la transacción de un bien, sea arena o sean acciones.

Quiero hacer un recuerdo que viene a cuento, pese a que muchos estarán en desacuerdo.

Mauricio Weiner, médico de la UC, de su equipo de fútbol y con una cómoda clínica general en Vicuña Mackenna y dirigente de la Asociación Cetral de Futbol, fue el solitario representante en el sorteo del mundial de l966 en Inglaterra. Tras el resultado lo acompañé como periodista por mi cuenta –todas las radios del país que trasmitirían el evento habían formado un pool para estar en Londres el día del sorteo y fui yo, como periodista, representante de todas ellas. Visitamos las dos ciudades donde jugaría Chile. Una noche cenamos en un restaurante en Newcastle, donde jugaban los hermanos Robledo, y cuando llegó la cuenta la dividió en tres partes. Una cubrió él, pero las otras dos las cancelé yo porque mi acompañante era el agregado de prensa de la embajada de Chile cuyo embajador, lord Santa Cruz, me dio los fondos para acompañar al doctor Wainer según acuerdo concertado con anticipación a mi llegada.

Fue un buen amigo, incluso para el nacimiento de un hijo de mi colega Ibar Aibar, casado con una bella francesa en el exilio, pupilo en esta profesión y que vivió el horror del Estadio Chile, del Estadio Nacional y finalmente en Chacabuco.

Bueno, el doctor Wainer no le cobró un peso por el parto de la primera hija de Aibar por la amistad entre nosotros nacida en Inglaterra. Hombre severo, pero agradable, de estatura de basquetbolista y corazón de gigante. La UC le debe mucho y Piñera confió en él, como muchos, cuando compró acciones de la Clínica de Las Condes. Fallecido el año pasado, dejó en el primer lugar de las clínicas médicas a Las Condes, cerca de su UC querida y de los bolsillos de poderosos señores del dinero. Pero retornemos al tema central.

Completando la historia de estas acciones, el señor Presidente electo de la República de Chile recibiría 35.9 millones de dólares si le pagan lo que pide, pero habrá pugna. ¡Por qué, dígame usted, ¿quien no quiere ayudar a que sea feliz el Presidente y colabore con quienes lo tratan bien, que son de la misma profesión de él? También son sus colegas los trabajadores que imponen en las AFP y viven suspendidos en el aire por las dudas de la crisis americana, europea, asiática, sobre si le afectará o no la crisis europea, dado que los imponentes ya no cotizan en una empresa del Estado. No, ahora son inversionistas por ley con sus derecho sociales y a veces cuando EE.UU. hace ‘glu glú’ con la ayuda de las olas especulativas de sus más poderosos ciudadanos, los imponentes de las AFP se encomiendan a Piñera para que los ayude. ¿Lo hará si su hermano inventó esa previsión con pinta de Wall Street?

Mientras tanto la Concertación mira, todos están enojados, pero se espera que alguien explique, les cuente a los concertacionistas, qué diablos pasó con ciertos patriarcas colorines y otros, que abandonaron el barco y se subieron al del almirantazgo político chileno. ¡UFF¡