SOLO LAS ESTRELLAS SON NEUTRALES
Por Mario Gómez López.
Mirella Latorre, esa gran mujer y ese personaje alentador, acogedor, enriquecedor, ha movilizado un entorno personal de amistades a la distancia que me han hecho llegar saludos personales, inesperados, a partir del artículo de esa amiga de tantos años. Mañana martes son sus funerales, pero quiero contarle a ella y a ustedes que leen esto, algo más.
HACE DOS DÍAS HE RECIBIDO SOBRE 250 SALUDOS, PEQUEÑOS PÁRRAFOS Y RECUERDOS. ENTRE TODO LO RECIBIDO EN UN DÍA APARECIERON AMIGOS QUE CREÍA EN OTRO MUNDO, Y ESTÁN MUY CERCA DE DONDE YO ESTOY.
Entonces debo agradecer a Mirella el impacto que provocó su último viaje que me permite reconstruir mi vida tras cada línea de las cartas donde me saludan viejas y buenas mozas amigas y colegas, amistades personales de la juventud, de saludos juveniles de hijos de viejos colegas que no están.
Parezco una góndola de aquellas a chaucha el boleto, con un cobrador que perseguía al pasajero por todos los recovecos de la achacosa máquina. Cuando se subió el precio del pasaje hubo un levantamiento de los usuarios que frente a la Catedral y la Plaza de Armas, dieron vuelta tras mecerla como a una guagua, acostándose sin almohada ni cojines casi a los pie de Jesucristo que observaba todo lo que ocurría.
Hubo represión policial verde, de carabineros, con todo entre la Alameda y Mapocho y las calles que cruzan ese largo recorrido. Fui uno de los tantos que participó, que fue cercado entre Moneda y la Alameda por Ahumada, acorralado en el hotel Albión con las puertas cerradas y nosotros apretujados como ganado de dos piernas. Desde la Alameda, carabineros a caballo apuntaban con sus revólveres a todos los rincones y nosotros entre ellos, junto a mujeres y niños, esperando el milagro de que no lo asesinaran.
Era un modesto buen basquetbolista y entrenador de basquetbol. Desde mi refugio salí en carrera de cinco pasos, hice un cambio de dirección hacia la Alameda y me detuvo la pechuga de un caballo o yegua, con un choque en que salí perdiendo, pero yo me cuidaba del revolver que disparó tres veces, con el dedo de un capìtán verde.
Pude salir a la Alameda, llamé por teléfono a mi casa y me reicorporé a otra marcha que empezaba en la UC, también en la Alameda y esta vez no nos amenazaron de muerte, con balas o con revólveres vacíos, y logramos pararnos en Moneda con Bandera gritando contra la autoridad que intentaba castigarnos con la muerte por protestar por el aumento de una chaucha el pasaje en góndola.
Cuántas mujeres, cuántos jóvenes, cuántos viejos y jóvenes, obreros y estudiantes, que fuimos valientes en una lucha que no era a favor nuestro sino de los trabajadores por culpa de esos diez centavos con que recargaban el valor del pasaje en góndola. ¿Qué daños provocamos? Una góndola patas arriba y muchas oraciones para que nosotros nos calmáramos, pero la verdad es que sólo penábamos en los heridos –a uno lo llevamos a la posta en San Francisco- y finalmente todos a casa, de a pie, como era nuestro vehículo normal en tiempos de pobreza en esos tiempos de Guerra Mundial.
Todo esto es el relleno de una sola noticia: MIRELLA LATORRE, Ella murió sin dejar de ser la viuda de un periodista al que adoraba: AUGUSTO OLIVARES, quien se suicidó en el Palacio de Gobierno, media hora antes que el Presidente Allende, del cual era amigo y su secretario personal. Mirella se encontrará con Olivares, como corresponde, segín lo que me enseñaron en mi niñez: Los buenos se van al cielo. Por lo tanto hay espacio. Si a alguien le corresponde instalarse fuera del cementerio es a los malvados. Y estos visten allí como acá, elegantes, al revés de los buenos que se visten con el cariño de quienes los quieren, y respetarlos es unirse a sus luchas u objetivos como el de la chaucha del pasaje en góndola o el mundial de futbol ofrecido por los ejecutivos del Canal Nacional, con un partido por fecha, cosa que no informaron antes, pero cobraron diciendo que trasmitirían el Mundial de Fútbol. Y no, a veces uno, otras veces dos, pero siempre son tres. Nos deben varios partidos, nos deberán el aburrimiento de más anuncios publicitarios porque empieza a jugar Chile el miércoles. En fin, ¡que no haya ninguna marcha para protestar!. ¡Ni porque Zamorano nos meta el gol de que es comentarista y que Solabarrieta es el encargado de las maletas!.
¡El cambio de gobierno instaló la mentira en La Moneda!
Mirella, no me regañes por contar la verdad. Porque es tanto, pero tanto lo que se olvida cuando se instalan en La Moneda, que uno ya no puede olvidar lo de la chaucha por el transporte en góndola. ¡Hace años y años, éramos cabritos con conciencia a los l4 años!..
lunes, 14 de junio de 2010
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