Que nadie se asombre o se asuste o se enoje, pero este tema tiene un largo historial en la vida de nuestro país que cuando la ley, las personas o determinados poderes transforman una necesidad real en un negocio particular. Bien sabemos que en Chile no hay reelección presidencial, por eso hay un juego de imágenes donde la mejor y dilatada sonrisa del Presidente siempre está allí cuando la noticia es buena o cuando los niños, las mujeres aparecen aplaudiendo, sonrientes pero en el fondo, los grandes saben que están siendo utilizados.
Si el Presidente hubiera ido a visitar la provincia de Aysén, habría recibido testimonios que le habrían enriquecido el alma, como dicen las letras de algunos boleros. Pero no fue nunca, tal vez en la campaña sí, porque los votos en Aysén son tan pequeños como los sitios planos donde se pueda construir una mísera cancha de fútbol o de basquetbol.
Esto no es una irreverencia pero no puedo ignorar que hay falta de corazón de chileno para entender por qué en Aysén no quieren algo que necesitan pero que posterga el verdadero desarrollo de esa zona expuesta a invasiones, a un clima de hasta 35 grados bajo cero que yo viví y soporté reporteando esa provincia que nació en 1927 y que todavía hay chilenos que no sabían n de esa existencia al conocerse la dimensión del “negocio” con que ha sido bautizado el proyecto eléctrico de 2.000 kilómetros donde cada poste que instalen será como una bomba que en cualquier momento se la tragará la tierra porque es una parte de Chile hermosa, pero que provoca miedo, lo mismo que toda Tierra de Fuego.
Reconozco que para decir esto existen antecedentes pro no es papel de quien escribe transformase en investigador de negocios legales. Pero es evidente que ha sido un verdadero zarpazo la decisión al punto de despertar en los habitantes del país un repudio que corresponde más a la existencia de la dictadura que suponemos no reaparecerá nunca más y no un acto de gobierno en que el chileno sea más importante que el negocio.
miércoles, 11 de mayo de 2011
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