viernes, 2 de julio de 2010

NO FABRICAMOS AUTOMOVILES, SOLO PELOTAS, Y NOS ELIMINAN

SOLO LAS ESTRELLAS SON NEUTRALES

Los trabajadores del periodismo no tenemos derecho a faltarles el respeto a los jugadores de fútbol. Ellos son los traba bajadores mejor cuidados. Todo lo contrario de los obreros, los cargadores no eléctricos y las mujeres en sus hogares. La lista es larga, abarca el mundo, porque este deporte ha sido acaparado en grandes festivales que se realizan cada cuatro años y participamos si tenemos dedos para el piano.

Esto que parece jerigonza latina, es un lenguaje futbolístico, que se enreda más cuando nos relatan lo que vemos, o cuando se editan frases olímpicas sobre la creatividad latinoamericana cuando ganamos y ahí, en ese huequito que son los mejores, Chile intenta formar parte en una batalla en que el talento del entrenador y la habilidad y fortaleza física de los que juegan es nuestro legítimo orgullo.

Pero el negocio del fútbol, como espectáculo, necesita valorizar la mercadería y nos hacemos ilusiones alimentados por comentarios que le dan más vida al negocio, porque el fútbol no puede quedar fuera de la “torta”, por eso tenemos acciones para que las compren los poderosos –el excelentísimo señor Presidente de la República que compró 20,millones de dólares en acciones colocolinas, blanquitas, limpiecitas, no del mercado negro, ni la plata ni la camiseta.

No se trata de ser original en estos análisis del fútbol, pero debemos recuperar para el fútbol a la gente en su totalidad porque los que juegan por Chile, donde nacieron, se alimentaron o se murieron de hambre y, a lo mejor un club de fútbol le dio de comer y el cabro creció fuerte. No se trata de porque engordó lo lleven al matadero como ocurre con los vacunos, pero en ocasiones el jueguito de invierto y después gano, es la etapa que recién ahora trata de ponerse pantalones largos. Es una herramienta que une, porque la plata tiene ese mérito: los que la tienen compran.

Eso esperan los hinchas. Que alimenten bien a sus jugadores, que no se compren en las ferias ni se vendan a los países vecinos. Sean buenos empresarios para tener buenos jugadores, pero no esperen que el Tata Dios les tienda la mano para todo, según dicen los anticlericales.

En definitiva el fútbol es un actor social de primer plano, en la calle, en la quebrazón de vidrios por la de trapo, esa pelota hecha de la nada pero que es la primera piedra rompe vidrios del barrio.

Si mejoramos la infraestructura los que hoy son cracks chilenos, pues serán astros mundiales. Y por favor hagan un trato: el fútbol no es para que se hagan ricos cualquiera de los que patean una pelota, porque el premio mayor –ser un astro-es enamorarse de ese juego y de la señora que elija en su carrera.y los chiquillos que se fabriquen sean trasparentes, no producto de manufacturas a nivel mundial. El cura de su barrio es el mejor. El entrenador del equipo del barrio es insuperable. Con esa base seremos grandes y disfrutaremos. Pero establezcamos las reglas, para eso somos los que pagamos la entrada para verlos jugar. Menos al Estadio Nacional porque allí mataron y torturaron a muchos amigos, como el Gato Gamboa, por ejemplo, que era wing derecho en el Lastarria y en la escuela de leyes. No se salvó de las torturas, pero si de la muerte.

Para terminar, y aprovechando la cita: no compre hallullas porque a las 22 horas de su compra se transforman en ladrillos.¿O me lo va a discutir ai que mastica hallullas calientitas?. Siempre calientitas y a las 2O horas están más duras que la cabeza de un elefante.

Perdonen las impertinencias, son todas del diario vivir, para leer los diarios que nos engatusan y escuchar a los aue nos arrurran electrónicamente.

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