Dos Días ausente por culpa de la tecnología que me borró –sin repetición posible- lo que estaba listo para enviar. Con la soledad, ya viejo y algo achacoso que me acompañan, cuando salen temprano mis dos hijas a estudiar y mi señora a trabajar, para que la de l4 años complete su enseñanza media y la mayor de 23 años estudie un magíster en la “U” tras hacerse de un título de pregrado que duró cuatro años y nos obligó a programar nuestras vidas sin noches –las de periodista- para ayudar a despacharlas a sus obligaciones escolares.
Uso el nosootros, pero en realidad soy solo yo mismo, que hace más de un año lava platos, prepara un té o un café, hace jugos milagrosos con esos envasados en una mini –cajetilla y lava la loza con el record de no haber destrozado ninguna taza y menos un plato.
¡Así es fácil disculparse, pero que difícil es aguantarse el aburrimiento y la soledad cierta desde las siete de la mañana hasta las seis de la tarde. Las tres damas se adueñan de todo y yo acorto el tiempo para ver a las 9 de la noche al Dctor House, una teleserie de excepción de una hora donde ese doctor practica las relaciones humanas en el contexto de una profesión delicada y trascendente.
A quienes leen estas crónicas, mis excusas. Donde digo: ¡Qué lepasa a los políticos o a la política? Aplastados por el mundial de futbol y por la nula estrategia para meterle goles a un gobierno paternal, que abomina finamente de los crìmenes de Pinochet.
Barbaridades sensatas, pero esencialmente cosas de la vida de todos los días, asustan por su torpeza. Caso Otero y declaración de fondo del Presi rodeado de pirquineros allá en el norte pateámdole el asiento al ex embajador.
Ayer se me trancó la maquinaria y no envié este texto. Hoy, a las ocho de la mañana mi esposa me hace guardia y se encarga de la parte técnica, para que no borre con una tecla al voleo lo ya escrito.
Pero algo hay que decir. ¿Por qué esta latosa explicación? Por vejez y soledad.
Y algo breve de actualidad.
“La mayor parte de Chile no sintió la dictadura de Pinochet. Al contrario se sintió aliviada (…) De la noche a la mañana usted empezó a encontrar lo que no había. Ganó el pueblo”.
¡Notable síntesis¡ Sobraban los muertos, los torturados, aterrorizados, los escondidos, los refugiados en embajadas, los que saltaron la cordillera otros el mar y la sangre sobraba para que el embajador renunciado pudiera bañar sus odios políticos personales y partidarios.
Una sugerencia al presidente heredero de Pinochet según su ex embajador en Baires: No concurra al mundial de futbol, aunque lleguemos a definir el título. Quédese en la reserva como posible masajista de la selección nacional después de mostrar sus virtudes en el “popó” y el muslo de Suazo. Pero en lo suyo, que es gobernar y no hacer negocios, permita que le digamos que se vistio de gala en el norte cuando le dijo a los trabajadores que lo rodeaban, que su gobierno respetaría siempre los derechos humanos. Corresponde que eso sirva de estímulo para que no siga mandando embajadores o designando próceres históricos en otros cargos y se cobijen allí con una metralleta en el alma.
jueves, 10 de junio de 2010
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