Por MARIO A. GOMEZ LOPEZ
Y SU COMPUTADORA.
Siempre hemos creído que somos un país distinto al promedio del mundo en todas sus latitudes, Porque somos largos, huesudos si es que las montañas, cordilleras – que reciben nieve año a año- encaramados en la belleza de ver su tierra desde las cumbres sin necesidad de comprarse un pasaje en avión. No son pocos los que miden la belleza solo con mirarla, gozarla con la vista, pero no estar en ella, instalados con esquís y lentes profundamente oscuros y dos palos largos cada uno en cada pie, para deslizarse en las delicias de esas almohadas con sus blancas sábanas y sortear obstáculos naturales y artificiales.
Pues, el orgullo por la belleza que encierra cualquier rincón de Chile, carece del glamour del cinema que nos entra por allá lejos. Y en realidad el chileno medio se ha hecho turista en su propio país, sin el par de esquís o el gorro de lana que sirve en la Patagonia para que la oveja gorda de lana, entregue su sangre para el nache que alimenta a los niños esqueléticos en los sufridos primeros años de vida en esta tierra dispar en el paisaje, pero mucho más en los medios para vivir largos años. La cordillera es propiedad de los mineros que sacan de las entrañas de la montaña el sueldo de Chile para sus FFAA y para que el equilibrio de las ganancias sirva para abrirnos al mundo como una potencia mundial en el cobre, como antes lo fue en el salitre, hasta que los alemanes crearon uno artificial y borramos esas ganancias que costó una dura guerra.
Hoy el mar ha protagonizado una tragedia superior a cualquier drama de las montañas con nieve, Bajo el empujón de terremoto impactado en la tierra pero generado en el mar, Chile descubrió que este país es figura mundial por su rareza. Se sintió el remezón, como si fuera un wurlitzer que saltaba a medida que sonaba como si el baile de los saltitos fuera un remedo a nuestra cueca. Pero en esencia fue una cueca marítima detectada por la autoridad naval con tecnología norteamericana cuyo sistema cruza a lo largo los dos océanos que bañan nuestro continente.
Pero alertar a los expertos es un asunto de costurera de alto rango. Son boyas sumergidas en el océano y la marina chilena dispone de ellas y detectaron en Valparaíso que las boyas anunciaban un deterioro en las profundidades del Océano Pacífico. No hubo notificación a la cadena que integran todas las instituciones que pertenecen al sistema de alarmas cuando el mar ofrece un menú con catástrofe incluida, ¿Si existe un organismo encargado de mantener contacto con esas boyas americanas, no trasmitió el hecho a la autoridad y a la comisión gubernamental que cuida las anormalidades sísmicas porque somos un país montañoso y marítimo. ¿Por qué siempre se creyó en ciertos círculos de que los países africanos inventan sus tsunamis para atraer turistas muertos…Si, es un mal chiste, pero leyendo los cables desde la lejanía de Chile nunca el tsunami es pariente del sismo, del terremoto ¿Las autoridades a las que compete esta tarea ese trabajo es una rutina porque con demasiada frecuencia Chile sufre estos contratiempos telúricos?.
Quiero recordarles que en 1960, cuando ocurrió el sismo de Valdivia que concentró mayor atención pero con eco en casi todo el sur a partir de Chillán hasta Copiapó, el día domingo cuando presenciábamos el fútbol profesional en el Estadio Nacional. Una coctelera que nos movió de lado a lado y correr a reportear Concepción y Lota. Estando en el gimnasio del pueblo mineral, vino otro sismo y frente a Valdivia el movimiento telúrico desgajó, transformó en guijarros el asfalto y una casa voló desde la vera de ese camino a Puerto Montt y la llevó a la montaña con todos sus ocupantes. Se pensó lo peor, pero la casa estaba intacta sobre los ÁRBOLES DE UN TUPIDO BOSQUE, CERCA DE VALDIVIA Y SUS HABITANTES MOLESTOS POR EL CAMBIO DE PAISAJE.
No se pretende insertar humor en la tragedia que vive Chile y su gente. Sino que ese fue el primer tsunami en Chile como hecho público y periodístico. No aprovechamos ese suceso. Hoy hemos aprendido lo que no sabíamos acerca de estos veleidosos estornudos de los océanos.
Creo que esta experiencia que se repite a menudo en nuestro país provoca el más puro sentimiento con propósitos de ayuda a los seres humanos que sufrieron el impacto del tsunami PRIMERO Y EL TERREMOTO final.
Y la industria de la construcción deberá REVISAR UNA VEZ MÁS SU METODOLOGÍA PARA CONSTRUIR CASAS LIVIANITAS, MONONAS PERO INDESEABLES Y PELIGROSAS PARA QUE VIVAN SERES HUMANOS EN SU LUGAR DE REPOSO QUE ENDEUDA A LA FAMILIA EN UF PARA DESCUBRIR AL FINAL QUE VOLVIÓ A LA INFANCIA. LA CASA TIENE LA CONTEXTURA SIMILAR A LAS DE JUGUETE.
Obras Públicas ¿cuando firmará un tratado con las empresas constructoras de casas cuyos miembros estudiaron en universidades nacionales e internacionales o bien lo hicieron en el Teatro de Ensayo de la UC o el Experimental de la U. de Chile?
Los ingenieros, los arquitectos tienen los conocimientos, son conocidos y respetados en el exterior y quienes construyen sus propias residencias, porque todos son padres, hermanos, hijos, tienen la carga de sentimientos de un ser respetable. ¿Deberemos reiterar entonces que el negocio está por encima de los postulados que forman a ingenieros y arquitectos? ¡Es el afán de ganar más dinero, con un precio de la vivienda que lo permita? ¡Dónde debe haber ladrillo o cemento ponemos un parche curita? ¿La ganancia es parte del capital que acumulan los que crecen en el status social según sea el dinero que gana? Entonces ganar más dinero y no cumplir con sus postulados humanos y profesionales es parte de la profesión, deduciría cualquier adolescente.
El sueño de la casa propia es un negocio particular de algunos profesionales y financistas de la plaza. Creo en los profesionales, de todas maneras, porque si no habría que escarbar en las universidades.
lunes, 1 de marzo de 2010
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