martes, 16 de febrero de 2010

LA DERECHA EN EL PODER SILENCIA OPINIONES PARA NO PROVOCAR DERRUMBES

¡QUE DIABLOS…OPINEMOS¡

Por Mario A. Gómez López

Cuando se han cumplido 84 años de vida y compromiso con la vida humana en su lucha por construir un mundo justo unos 64 uno siente la necesidad de dar las gracias a quienes son sus amigos en ese objetivo y cayendo en la rutina de innumerables discusiones, yo tuve razón, yo tengo razón, etc. Pero mientras el objetivo sea común, hasta con 84 años se puede sentir el cosquilleo de que algo hemos aportado para empujar y defender aquella meta.
No todo ha sido política, porque el deporte sirvió para la convivencia ya con la pelota de trapo construida con una media sustraida a la mamá y rellenada con papel de diario, para la pichanga al comenzar la noche en pueblos como Angol, Traiguén y la gran ciudad de Concepción con el hermano mayor repartiendo telegramas a partir de la medianoche para obtener propinas más altas que ayudaban a parar la olla del almuerzo, la comida y la taza de té rubio al desayuno y la once.

La pobreza en la década del 30 no fue triste. Fue un espíritu compartido por niños y adultos y entretenido por el fútbol y las carreras con zuncho corriendo hasta Talcahuano, empujando con una espada de alambre a una rueda de fierro del alto de una olla cazuelera.

Salíamos de la Plaza Cruz, casi en la ribera de la laguna Las Tres Pascualas rumbo al mar, con reposo de 5 minutos en el Hipódromo que nunca conocimos por dentro, continuando rumbo a las olas de Talcahuano y al baño del perfume laboral del carón de Lota.

Defendí al equipo de Lota Schwagers como periodista años despés, cuando ganó el título para ascender a la división de honor del fútbol profesional, donde teinaba Colo Colo, pero los poderosos de la capital penquista fundaron contra el tiempo un club que llamaron Deportes Concepción, aún con vida y con glorias. Pero la sede del nuevo club estaba en las oficinas del principal banco de esa ciudad. Quisieron robarle el derecho a ascender a los lotinos y Radio Minería los defendió a través de este reportero, Un minero de bronce que pesa l2 kilos está en mi casa y cuando debí salvar mi vida asilándome en la embajada argentino, el minero quedó en manos de un estudiante de medicina al que le gustaba la salud de mi hija mayor. Cuando regresé del exilio, lo encontré en la puerta de una maternidad a 50 metros de mi casa y le reclamé mi minero.

Me lo entregó dias después, sin la placa con mi nombre y del club . Reclamé y me contestó el señor Doctor: “Entiendame don Mario, si llegaba la policía ¿qué me iba a pasar a mi? Entiéndame don Mario.” Y claro que le entendí.

Así es la vida, una frase y una columna en el Diario El Especrador que firmaba nuestro poeta insigne en esta profesión¨Raúl Iturra Falca”. Era chiquito y cliente honorario del restaurante Il Bosco, pegadito al diario La Opinión, donde mi hermano Pepe –y me pongo de pié- nos enseñó a ser periodista, después en Las Noticias Gráficas, en El Espectador y el ultimo,
PURO CHILE con el enano maldito y el Huevo de Oro que se dedicaba a diario a los políticos que más destacaban en la trinchera histórica de ricos contra pobres. O al revés, es más ajustado a la verdad.

POR QUÉ TODO ESTO

Me llegó un saludo de un matrimonio amigo que pasaron con sus dos hijos pequeños en casa hace unos días y conversamos como hacía tiempo no tenía oportunidad de disfrutar algo así. La soledad es nombre de mujer y ella, María de los Angeles y su esposo Jorge, me enviaron un mensaje cariñoso y anunciándome que ya estaban por terminar de leer mi libro
TESTIMONIOS, Y AGREGARON AL FINAL DE SU MENSAJE LA CANCIÓN “TE RECUERDO AMANDA” de mi amigo VICTOR JARA,

Abusando de vuestra paciencia, me expliico. He considerado que en política no pasa nada. El presidente electo no ha sacado el habla porque parece que escucha los consejos. De la UDI y Renovación Nacional sólo cartas al Director de El Mercurio para aplaudirse a si mismos con elogios al nuevo gobierno. Y entonces me atreví a hacer crónica, con estos recuerdos que a mi edad es parte del tinto y el blanco que nos merecemos por la edad y por nuestra contribución a cosas para todos en nombre de la justicia y el respeto al ser humano, en particular a los más pobres. No pretendo tocar el sacerdote Berríos, que hoy es atacado con fervor religios básbaro por alguien que es parte de los escalones que tuvo que usar Piñera para ser elegido Presidente.

1 comentario:

  1. Gracias Mario!!
    Por re-vivir y re-escribir para nosotros el Chile que hemos ido perdiendo.

    Saludos de tu más nueva seguidora del blog

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